Hidrógeno verde, un compromiso con los ODS
noviembre 3, 2020

La estrategia del hidrógeno en la UE

Entre las opciones de energías renovables actuales suena con fuerza en Europa el hidrógeno verde por su bajo impacto medioambiental y sus múltiples beneficios.

No es de extrañar que la Comisión Europea (CE) plantee el hidrógeno como una solución que combina eficiencia y descarbonización para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Horizonte 2050. 


La CE tiene una hoja de ruta dividida en tres fases hasta el año 2050 donde se contemplan las medidas adoptadas para alcanzar la total descarbonización llegados a mitad de siglo:

Primera fase: Entre 2020 y 2024, la estrategia se centra en el desarrollo de un sector aún inmaduro hasta instalar al menos seis gigavatios de electrolizadores de hidrógeno renovables en la UE y un millón de toneladas de hidrógeno renovable.

Segunda fase: Entre  2025 y  2030 la CE espera que el hidrógeno sea una parte intrínseca de un sistema energético europeo integrado, con al menos 40 GW de electrolizadores de hidrógeno renovables y  diez millones de toneladas de hidrógeno renovable.

Tercera fase: Entre 2031-2050 las tecnologías relacionadas con el hidrógeno deberían alcanzar la madurez y desplegarse a gran escala en todos los sectores difíciles de descarbonizar.

Uno de los puntos más importantes es el programa de inversiones en todo el territorio que oscila entre los 919.200 millones de euros como máximo y los 501.010 millones de euros como mínimo. El objetivo es transformar Europa en una potencia mundial en producción y consumo de hidrógeno verde, y la CE pretende conseguirlo principalmente con energía eólica y solar, e integrar su cadena de valor para reducir costes y hacerla más competitiva.

Los expertos en transición energética señalan que hoy por hoy es la opción más compatible con el objetivo de conseguir la neutralidad climática y la contaminación cero en la UE. El viejo continente tiene la suficiente potencia industrial para la producción de los electrolizadores necesarios, además de apoyar un sistema energético integrado con un correcto binomio coste-eficacia, la posibilidad de generar nuevos empleos y el crecimiento económico. Pero desde Bruselas también reconocen que a corto plazo hay que tener en cuenta otras formas de hidrógeno bajo en carbono para reducir las emisiones y apoyar el desarrollo de un mercado viable. Es el arranque para más adelante producir hidrógeno renovable a gran escala e integrar su cadena de valor desde la producción y su transporte.

El hidrógeno verde pretende ser la fuente de energía renovable de multitud de sectores, incluidas en industrias intensivas como plantas químicas o metalúrgicas, donde  la descarbonización no parece clara ya que la energía eléctrica porque se necesitan altas temperaturas. Recientemente en España Iberdrola y Fertiberia han impulsado su alianza en hidrógeno verde con un plan para desarrollar proyectos por 800 megavatios (MW) de esta tecnología, cuya inversión total ascendería a 1.800 millones de euros en los próximos siete años, vinculado, eso sí, a captar fondos europeos para la recuperación

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